Mi artículo en Bitácora, la revista digital de la Universidad Eafit ;) Espero los comments!
Bitácora: Las compras compulsivas son sin horario, ley u ord...: "Ser comprador compulsivo es un problema psicológico, que puede implicar diversos transtornos como un nivel de ansiedad alto, baja autoesti..."
Úntese un poco de esto y de aquello. Un espacio de escritura y aprendizaje. Espero les guste. Con amor, Mayteck *espacio abierto*
Para no olvidar...
Todos los seres humanos nacemos siendo originales y únicos. Lamentablemente muchos mueren copias. A.L. - Haz lo tuyo, siempre.
martes, 19 de octubre de 2010
Bitácora: Las compras compulsivas son sin horario, ley u ord...
Mi artículo en Bitácora, la revista digital de la Universidad Eafit ;) Espero los comments!
Bitácora: Las compras compulsivas son sin horario, ley u ord...: "Ser comprador compulsivo es un problema psicológico, que puede implicar diversos transtornos como un nivel de ansiedad alto, baja autoesti..."
Bitácora: Las compras compulsivas son sin horario, ley u ord...: "Ser comprador compulsivo es un problema psicológico, que puede implicar diversos transtornos como un nivel de ansiedad alto, baja autoesti..."
miércoles, 29 de septiembre de 2010
Las compras compulsivas son sin horario, ley u orden
Siempre puede ser una época especial para los compradores compulsivos porque, durante las fiestas, se abre la veda para adquirir un sinfín de regalos. Pero en el día a día los medios de comunicación no cesan de bombardear con productos apetecibles.
Sin horario, ni control sobre los gastos, un comprador compulsivo puede llegar a una economía en bancarrota en un lapso corto. Cualquier producto es útil, aunque no siempre “asequible” y no perdona edad, sexo, o estrato socioeconómico.
“Un comprador compulsivo se deriva de una enfermedad o de un trastorno psicológico llamado el TOC, que es un Trastorno Obsesivo Compulsivo” afirmó Ana María Álvarez, psicóloga del departamento de gestión humana de un almacén de cadena.
Además la especialista afirmó que la mayoría de personas que de pronto pueden tener un trastorno obsesivo compulsivo o en este caso ser compradores compulsivos son personas con un nivel de ansiedad alto, que tienen una baja autoestima, y sin autocontrol.
Marta Elena Bedoya es una compradora compulsiva, miembro de una familia acostumbrada a dar “muchos regalos en el año”. La madre y empleada admite que compra, en sus palabras, “bobadas cada semana”, es decir, “una hebillita linda, que un carrito para mi hijo…”.
La mujer víctima del trastorno concretó: “Yo normalmente compro porque veo algo que me sirve, aunque no sea la época, lo compro. Porque luego cuando lo necesite no lo voy a adquirir en ese precio y de pronto no lo voy a encontrar”
Ser un comprador compulsivo es una enfermedad mental. No resulta sano que una persona compre más de lo que tiene y que lleve su vida junto con la de su familia incluso al colapso.
Los ‘infiltrados’ en el instinto incontrolable
En el artículo Cuando el consumo se convierte en enfermedad, que está en el portal web de Terra Networks, se habla sobre la influencia de los medios de comunicación en las compras y los compradores compulsivos.
El sitio web menciona: “La alta exposición a los medios de comunicación, cargados de mensajes que asocian la felicidad con el consumo, no atrapan a todos por igual. A un nivel de apatía que se ha detectado en compradores compulsivos, se suma la falta de actitud crítica y una mayor aceptación de valores e ideas consumistas”.
La necesidad de comprar se ve incitada por publicidades donde la felicidad y un producto son casi que equitativas. La emoción que generan estas compras son pulsiones incontrolables y peligrosas para la salud emocional.
¿Quién no está en este mundo para ser feliz? sería la frase cliché. La felicidad es un valor que se instaló en nuestra sociedad, y el mundo empresarial tomó como premisa y escenario principal una “industria de la felicidad”.
“Las campañas de ‘nosotros’, van dirigidas más a generar mucho valor a los productos, valor agregado. Para los clientes, también hay descuentos, pero no buscamos que la gente con la estrategia que tengamos se sienta compulsiva…” aseguró Jorge Parra gerente comercial de un almacén de cadena.
Evitando comprar por comprar
Visitar un centro comercial o un local comercial en específico es cada vez más fácil por la búsqueda de los mismos a ser accesibles. Pero a su vez el estar en riesgo de la tentación como la compra compulsiva, es mayor.
Las estrategias de venta son difíciles de evadir, los descuentos, las rebajas, los bonos de compra y bonos de regalo. El día del padre, de la madre, de la mujer, del hombre y hasta del árbol por comprar cualquier artículo.
Sin embargo, aunque es difícil evadirlas, hay maneras concretas que pueden prevenir, pero no asegurar, las compras por comprar. Por ejemplo la cancelación de las tarjetas de crédito o tarjetas con cupo bajo pueden significar por lo menos, deudas más pequeñas por pagar.
Sin horario, ni control sobre los gastos, un comprador compulsivo puede llegar a una economía en bancarrota en un lapso corto. Cualquier producto es útil, aunque no siempre “asequible” y no perdona edad, sexo, o estrato socioeconómico.
“Un comprador compulsivo se deriva de una enfermedad o de un trastorno psicológico llamado el TOC, que es un Trastorno Obsesivo Compulsivo” afirmó Ana María Álvarez, psicóloga del departamento de gestión humana de un almacén de cadena.
Además la especialista afirmó que la mayoría de personas que de pronto pueden tener un trastorno obsesivo compulsivo o en este caso ser compradores compulsivos son personas con un nivel de ansiedad alto, que tienen una baja autoestima, y sin autocontrol.
Marta Elena Bedoya es una compradora compulsiva, miembro de una familia acostumbrada a dar “muchos regalos en el año”. La madre y empleada admite que compra, en sus palabras, “bobadas cada semana”, es decir, “una hebillita linda, que un carrito para mi hijo…”.
La mujer víctima del trastorno concretó: “Yo normalmente compro porque veo algo que me sirve, aunque no sea la época, lo compro. Porque luego cuando lo necesite no lo voy a adquirir en ese precio y de pronto no lo voy a encontrar”
Ser un comprador compulsivo es una enfermedad mental. No resulta sano que una persona compre más de lo que tiene y que lleve su vida junto con la de su familia incluso al colapso.
Los ‘infiltrados’ en el instinto incontrolable
En el artículo Cuando el consumo se convierte en enfermedad, que está en el portal web de Terra Networks, se habla sobre la influencia de los medios de comunicación en las compras y los compradores compulsivos.
El sitio web menciona: “La alta exposición a los medios de comunicación, cargados de mensajes que asocian la felicidad con el consumo, no atrapan a todos por igual. A un nivel de apatía que se ha detectado en compradores compulsivos, se suma la falta de actitud crítica y una mayor aceptación de valores e ideas consumistas”.
La necesidad de comprar se ve incitada por publicidades donde la felicidad y un producto son casi que equitativas. La emoción que generan estas compras son pulsiones incontrolables y peligrosas para la salud emocional.
¿Quién no está en este mundo para ser feliz? sería la frase cliché. La felicidad es un valor que se instaló en nuestra sociedad, y el mundo empresarial tomó como premisa y escenario principal una “industria de la felicidad”.
“Las campañas de ‘nosotros’, van dirigidas más a generar mucho valor a los productos, valor agregado. Para los clientes, también hay descuentos, pero no buscamos que la gente con la estrategia que tengamos se sienta compulsiva…” aseguró Jorge Parra gerente comercial de un almacén de cadena.
Evitando comprar por comprar
Visitar un centro comercial o un local comercial en específico es cada vez más fácil por la búsqueda de los mismos a ser accesibles. Pero a su vez el estar en riesgo de la tentación como la compra compulsiva, es mayor.
Las estrategias de venta son difíciles de evadir, los descuentos, las rebajas, los bonos de compra y bonos de regalo. El día del padre, de la madre, de la mujer, del hombre y hasta del árbol por comprar cualquier artículo.
Sin embargo, aunque es difícil evadirlas, hay maneras concretas que pueden prevenir, pero no asegurar, las compras por comprar. Por ejemplo la cancelación de las tarjetas de crédito o tarjetas con cupo bajo pueden significar por lo menos, deudas más pequeñas por pagar.
jueves, 16 de septiembre de 2010
Alicia protagoniza la Fiesta del Libro
Con la campaña de expectativa, el Bibliocirco y el stand especial, Alicia es la protagonista de la Fiesta del Libro 2010 en Medellín. La celebración inició el viernes 10 de septiembre y culmina el domingo 19 de septiembre.Durante nueve días, el marco de la Feria fue el Jardín Botánico Joaquín Antonio Uribe, quien en sus 14 hectáreas dispuso más de 90 pabellones comerciales, para invitar libremente a leer las páginas de la Fiesta.
“Este año se presenta Maravillosa Alicia porque consideramos que es un libro universal y que tiene un trasfondo intencional”, afirmó Andrés Felipe Tamayo Arias, promotor de lectura de Comfenalco Antioquia.
Personajes como el Sombrerero, el Conejo Blanco, la Reina de Corazones y la misma “pequeña de trenzas” inauguraron la Fiesta con una presentación del Bibliocirco. No obstante, en los alrededores, el té, las cartas y las historias hacen del Jardín Botánico un pulmón del leer y escribir.
El montaje del stand duró tres meses. Sandra de Bedout Rodríguez, diseñadora editorial y gráfica, fue una de las encargadas para establecer un guión en la presentación. Su labor consistió en crear un recorrido que invitara al público a leer la historia, sin contar la historia en sí misma.
La exposición de ‘Alicia en el país de las maravillas’, agrupa desde las primeras ediciones e ilustraciones del libro, hasta las más de 40 películas que ha tenido como obras derivadas.
El salón de la exposición, está construido de paredes escritas con fantasías, sueños y risas que permiten ver una obra que sólo pudo ser escrita por una mente matemática. Acostumbrada a deducir todo con lógica, tanto lo real, como lo absurdo.
El país de las maravillas es mundial
La creación del escritor británico Charles Lutwidge Dodgson, ha sido traducida a los principales idiomas a nivel mundial. Empero, también ha sido traducida a algunas lenguas indígenas, como el Huitoto en Colombia.
Los personajes de la narración surrealista han inspirado a cientos de artistas, pintores, escultores, cineastas, entre otros. Por ejemplo Salvador Dalí es un artista que ha hecho más de 12 pinturas.
Actualmente, sólo se conservan 23 copias de la primera edición del libro, publicada en 1865. De las cuales 17 se encuentran en bibliotecas públicas, lo que muchos teóricos consideran desfavorable, puesto que las copias restantes se encuentran en colecciones privadas. Esto disminuye la posibilidad de acceder a este artilugio, como lo es el libro en su primera edición.
Un dato curioso sobre las ganancias de distintos actores por medio de este libro, es que una de las primeras ediciones, mencionadas anteriormente, fue vendida en 1,5 millones de dólares. Lo que convierte a ’Las aventuras de Alicia en el país de las Maravillas’, en el libro infantil más caro hasta el momento.
Alicia se ‘rompe una pierna’
Lo que más atención llamó en los ciudadanos de Medellín, fue la campaña de expectativa que la Fiesta del Libro 2010, hizo con Alicia. Una gira que pasó por diferentes áreas urbanas, donde brindaron a la gente “Alicia vuelve a ver todo”.
El recorrido explica que este mini-libro es una obra derivada, que contextualiza a la Alicia de 1845, con el 2010. Es fácil definir que mezcla un estilo urbano, callejero aunque delicado y elegante, que ejemplifica la falta de imaginación y auto reflexión en la sociedad contemporánea.
Es así como en la Cuarta Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín, Alicia saltó al escenario, y haciendo su papel, brilla con luz propia. Un personaje que nos ofrece un mundo aparte del caos de una ciudad, que ya nada lee, ya nada escucha y ya nada disfruta.
Es así como en la Cuarta Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín, Alicia saltó al escenario, y haciendo su papel, brilla con luz propia. Un personaje que nos ofrece un mundo aparte del caos de una ciudad, que ya nada lee, ya nada escucha y ya nada disfruta.
Fotografía del Sombrerero Loco: Tatiana Restrepo
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