Para no olvidar...

Todos los seres humanos nacemos siendo originales y únicos. Lamentablemente muchos mueren copias. A.L. - Haz lo tuyo, siempre.

viernes, 7 de marzo de 2014

Somos lo que escribimos

Comencé a leer. Buscaba aquel artículo que de verdad me inspirara para escribir este ensayo. Buscaba un texto con una idea que me representara. Buscaba algo que me hiciera apoyar o refutar. Me buscaba a mí en el libro “El dardo en la palabra” de Fernando Lázaro. Y lo encontré.


Desidia ortográfica” es un capítulo que habla sobre la poca importancia que le brindamos a la corrección ortográfica, a la escritura correcta, en donde la cacografía se introduce en los criterios de normalidad cuando hacemos uso del lenguaje. Es un artículo crítico, como la mayoría de “dardos” que se encuentran en el libro, que nos invitan a la reflexión.


Pensar que el descrédito hacia la ortografía es algo aceptable es subestimar el poder de la palabra, del lenguaje como un código mismo.




Recuerdo cuando buscaba dónde estudiar comunicación social. Elegí Eafit porque en la entrevista con la jefe del pregrado, ella me indicó que si me gustaba escribir, narrar e interpretar la realidad y contar historias, entonces estaba en el lugar indicado. Y me hizo reflexionar sobre todo lo que podemos hacer a través del lenguaje.


Los periodistas, por ejemplo, tienen en sus manos la responsabilidad de informar a su público a través de la interpretación de la realidad. Deben acercar los acontecimientos al público pero solo a través del lenguaje pueden hacerlo. Y esto repercute a gran escala en la opinión pública del país. Así que, ¿cómo no dar el lugar adecuado a su buen uso si es la herramienta para lograr su tarea?


“Mientras fonética, léxico y hasta gramática separan a unos países de otros, a unas clases sociales de otras, la norma escrita es el gran aglutinador del idioma, el que le proporciona su cohesión más firme” (Lázaro,1998 : p.120). Aunque incluso esta acepción reduce el poder que tienen las letras.


Un buen texto es capaz de hacernos sentir cosas que no lo harían situaciones que nos pasan en la vida real. A través de la escritura seducimos, decimos quiénes somos, en qué creemos y qué valores guían lo que pensamos.


Un mensaje en una campaña política, en una escuela, en una estrategia de posicionamiento de un producto en el mercado requiere que el lenguaje juegue a su favor. ¿Cómo me dirijo, con qué tono, con qué términos?


El lenguaje es expresión pero también es construcción. Respetar la palabra es algo que nos debemos a nosotros mismos, porque somos lo que escribimos y decimos. Es valorar nuestra interpretación de la realidad, es permitirnos construir imaginarios colectivos, lugares comunes y diferencias.


Y por esa razón es que cuando me preguntan qué causa apoyo, siempre me refiero a la de las letras.


El amor a las letras es aquel que me lleva a corregir a mis amigos en un chat de Whatsapp. Es aquel que me lleva a exigir abrir los signos de pregunta y admiración en todos los textos y publicidades que veo.


Algunas personas consideran que nuestra época actual, tan conectada a través de las tecnologías de la información, da paso a que se comentan los errores ortográficos: “es que tengo que escribir rápido”, “es que me da pereza”, “es un amigo y no es necesario tildar” y la peor de todas “¿pero me entendió? ¿o no?”. Mientras debería ser donde más cuidamos cómo escribimos y cómo hablamos, ya que la mayoría de nuestras interacciones dejaron de ser cara a cara y ya no requieren de un lugar común, entonces solo nos queda vernos representados en el lenguaje escrito que utilizamos en los chat de Facebook, en los mensajes de Twitter, en lo que compartimos en Instagram. Ya no existen tratos de palabra y si aún los hay son más protocolo que termina fundamentándose en un convenio escrito, en una carta, en un contrato.
Una relación laboral se define y se estructura finalmente con lo que diga el texto en el contrato. Lo  mismo sucede con las escrituras de una casa. Y para introducirnos con mayor profundidad, en los libros está nuestra historia como humanidad. Bien dicen que lo que no está escrito, no existe. Entonces ¿por qué no escribirlo bien?


También es importante reconocer que las escuelas de primaria y secundaria no nos presentan las normas ortográficas de una manera muy dinámica. Por el contrario, pretenden que escribamos las doce reglas sobre cómo usar la coma. Una tras otra. Cuando en realidad al pasar el grado no recordaremos más de cinco. Esto solo indica que el problema del respeto por el idioma y sus normas ortográficas es una cuestión cultural con la que crecemos y que viene más allá del hecho de crecer en una generación de nativos digitales. Está arraigada en nuestros más profundos pensamientos, pero lo vemos día a día.


Logré verlo en la Calle 30 de Medellín, tuve la oportunidad de observarlo en una de las vallas de la concesionaria Mazda. Recuerdo que delimitaba la mitad de un carro de la marca, en donde se le daba protagonismo al logo y en la parte inferior decía “Te luce!” (sic). Descaradamente como si la marca estuviera hablando en inglés o en francés, la admiración la indicaba tan solo un signo de cierre. Y pensé que tal vez ese carro me lucía a medias, le faltaba la mitad para hacer un “fit” completo conmigo.


Lo he visto también en escritos de estudiantes en donde utilizamos palabras que no sabemos explicar. En mis primeros semestres cometí ese tipo de errores. Pero luego entendí, después de analizar trabajos con Van Dijk y Eliseo Verón, que somos lo que escribimos, así nos representamos. Pero ¿qué tan bien lo hacemos?
Lázaro C., Fernando. (1998). El dardo en la palabra. Galaxia Gutenberg. Círculo de lectores. Primera edición. Barcelona.


domingo, 9 de febrero de 2014

Al final, las baletas no son el problema

¿Quiere entender el título de mi artículo? Visite la anterior entrada. (Sí, esa de hace mucho tiempo). 

Y es que en la vida laboral te replanteas muchas cosas, entre esas el uso de baletas, claro está. Te preguntas si lo que haces está bien, si tu vida se te pasa entre aquellas paredes o cubículos, si debiste haber estudiado otra cosa, si tu vida profesional está dando el giro adecuado. 

Depronto terminas la práctica y comienzas a trabajar "en serio". Y no es que los practicantes no lo hagamos, en realidad a un practicante le pagan menos de lo que trabaja, pero y ¿cómo no? si "está aprendiendo". 

Comienzas a recibir un sueldo del cual te vuelves dependiente. No importa si son 5 o 20 pesos. Son la posibilidad de acceder a...

Sin embargo, al final de esas largas jornadas en medio de los computadores, los cubículos, las reuniones en donde ya el sueño es inmune al café, llegas a casa. Te quitas las baletas. Ya es miércoles y tienes como propósito no usar más tacones por esa semana. Interactúas con tu familia. Abrazas esas dos horas en las que te puedes sentir como cuando eras estudiante, tan libre, tan pobre pero tan libre, tan inexperto pero tan libre. Se acaban las novelas, tu serie favorita, ves a Vicky Dávila, madreas a los políticos y cuando te das cuenta te estás bañando en medio de un cielo todavía oscuro porque no ha amanecido.

Al final el problema no son las baletas, sino nosotros y nuestra necesidad de siempre querer más. Una necesidad de querer vivir en el futuro, que hace nos olvidemos de vivir el presente. 


martes, 25 de junio de 2013

Después de las baletas, aquí voy yo

Ya es tiempo de acostumbrarse a los tacones, dejar a un lado los tenis con flores, el morral empolvado, las uñas sin pintar. Es tiempo de prepararme para un tiempo fuera de las aulas, lejos de ese mundo seguro entre salones y profesores, el cual siete semestres después puedo decir que manejo a la perfección. 

Cuando un nuevo camino empieza, siempre es bueno volver a las raíces. Dar una mirada al origen, de dónde surge lo que en ese momento estamos siendo. No podemos evadir las preguntas. La parte interesante es aprender a vivir con ellas, pero eso solo lo podemos lograr cuando salimos de la burbuja "confort". 

Como decía, este semestre promete jornadas de oficina, salarios, horarios por cumplir... Sentimientos de ansiedad, inseguridad y miedo. Pero no me malinterpreten, no es un miedo con tendencia negativa. Por el contrario, es un miedo que te reta. Al fin y al cabo has aprendido durante un largo tiempo todo lo que vas a aplicar. 

Y pues así llegas a tu primera entrevista. Te encuentras con amigas y compañeras. ¡Que lindo es encontrarse con gente conocida! Bueno, cabe anotar que estamos obviando la reacción de tu subconsciente cuando etiqueta a los demás como "competencia". Y de pronto, te das cuenta que la vieja esta, aquella de cabello largo, sí, la tesa de la clase, la que no te cae bien, también compite por el puesto contigo. 

Y ¡bum! 

- Buenos días, bienvenidos a la empresa Pepito y Asociados, síganme por acá. 

También encontramos la variación en "acompáñenme por favor" o "esperemos un momento que la Claudia Patricia ya viene". 

En cualquiera de los casos ya hemos sido usuarios del escáner, tanto de la "competencia" hacia nosotros, como de nosotros hacia la "competencia". Tacones grises, bolso rojo, camisa de señora, baletas feas, tacones torcidos, botas con este calor, joyas que suenan, uñas de colores, uñas con rosado y "la rayita blanca". Y es ahí donde recuerdas que los tacones te están doliendo, que como Fulanita, debiste haber elegido las baletas. 

Afortunamente, conoces a alguna de las que está en frente, y surge la pregunta en el aire: "¿Y has ido a muchas entrevistas? 

En general, algunas personas tienen el sueño de trabajar en ciertas empresas, bien sea por su reconocimiento, por su tradición o por su salario, uno en el fondo se pregunta que será de su vida en caso tal de quedar elegido como Gerente Nacional de Panelitas Doña Rita y no de Monsters Incorporated. 

Luego comienza el gran reto,  ¿cómo venderse?
Yo soy tal, vengo de tal parte, estudio tal cosa, soy una persona así y uno de mis mayores defectos es que soy muy perfeccionista. 
Mitad carreta, mitad verdad. Y entre presentación y presentación te dan los famosos "problemas lógicos". 
Debo reconocer que tengo un problema con los problemas. "La casa de Rita que es ingeniera, que no toma cerveza es amarilla y el perro se llama Paco". 

En todo caso, ante la "competencia", la presión de venderse, la decoración de los defectos, la superación de test psicológicos y la solución al problema lógico, lo logré. 
Recibí una llamada en la que confirmaron mi selección en aquel proceso y después de llamar a mi mamá comencé a pensar: en los tacones, en las uñas, en la ropa, en lo que sé y en lo que no también. 

Un mundo nuevo, que se comporta diferente y en el que el relacionamiento parte de jerarquías y conocimiento. Porque si algo tengo claro es que yo no quiero ser la "boba de la comunicadora". 

Y aquí voy yo... caminando en espera de la llegada de mi primer día de trabajo.


lunes, 3 de junio de 2013

Pueblos congelados en el tiempo

Al parecer Venezuela no es el único país que gobiernan dividido. Colombia es un país en Medellín, Bogotá y Cali. El llamado triángulo del oro. Pero otra es la realidad hacia el sur. 

Comenzando desde Tolima, pasando por Huila y Putumayo, se notan pueblos olvidados. "Macondos" suspendidos en tiempo y en espacio. Poblaciones que no van más allá de tener dos o tres cuadras alrededor de la iglesia principal.

Parece el tiempo no pasar de las mismas tiendas con pocos bancos, pocas escuelas, pocas ganas de estudiar, pocas ganas de sobresalir. Pero sobretodo pocas esperanzas de una vida mejor. Ahora entiendo por qué tantos participantes en los realities o en los reinados. No exageraría al decir que algunas de las aspiraciones más importantes de las mujeres en Neiva se encuentra ser reinas del Bambuco y nada más. 

En este lado del país, no hay un Estado que genere y promueva políticas públicas de cultura ciudadana, desarrollo, crecimiento u oportunidades. Y a pesar de que el Desierto de la Tatacoa está considerado como uno de los lugares turísticos más visitados por extranjeros en Colombia, su señalización es una muestra más del abandono en el que el Estado tiene al sur del país. 

Con razón esta zona está catalogada como una de las que más presencia paramilitar y guerrillera tiene. En estas enormes tierras de hermosos cultivos y clima tropical lo único que verdaderamente se explota es el petróleo. 

Es triste ver que las grandes empresas que visitan el sur son solo las petroleras o monopolios de supermercados o telefonía celular. El sur del país tiene más para ofrecer. Hermosos paisajes, deliciosos asados, culturalmente son zonas muy ricas, aunque no lo suficiente para la presencia del Estado. 

Vaya que tenía razón Hector Abad Faciolince en el título del libro "El olvido que seremos".
Desierto de la Tatacoa. Bosque Seco Tropical. Huila.

Desierto de la Tatacoa. Villavieja, Huila. 

Armero, Tolima. Ruinas. 


jueves, 14 de marzo de 2013

Suficientes 'realities shows'


Imagen: 'Tecnologia moderna - Modern Technology
http://www.flickr.com/photos/17927408@N07/2448959338
Encontrada en flickrcc.net

Sin duda alguna, el libro "La civilización del espectáculo" de Vargas Llosa hace un llamado un poco simple y vano a la reflexión de la sociedad en que vivimos, pero sobre todo de como construimos esa sociedad. Ya Michel Foucault lo había hecho desenmascarando la supuesta “humanización” del hombre a través del paso a la posmodernidad y Guy Debord lo llevó más allá con sus tesis del ocio y el espectáculo, sin embargo, Vargas Llosa lo actualiza presentando ejemplos más cercanos a la época actual y explicando una deconstrucción a la misma a través de la cultura.

La pregunta que sigue entonces es qué tendría que ver el ejercicio periodístico  con respecto a los problemas que hoy vivimos. Pues bien, decir que el periodismo es una profesión más como la enseñanza, la ingeniería, entre otras profesiones, es sesgarle la posición real en el entorno y demeritarla.

A través del periodismo, podemos ver como se construyen esos relatos y esos mitos que forman la base donde surge la sociedad. No debemos olvidar que la construcción de la realidad, la hacemos a partir del lenguaje.

Interpretar los hechos y acontecimientos diarios, narrar historias y producir extensas crónicas son solo los elementos técnicos que se presentan en el periodismo. Alrededor de esta labor, también se encuentra la construcción de la opinión pública, de los conceptos de pluralismo, de discurso y por qué no de democracia. A partir del análisis periodístico, podemos permitirle al pueblo que cree su propio punto de vista, que tenga voz y hasta que opine. Bien lo dice Vargas Llosa en su libro: “Si solo fuéramos los lenguajes que impone sobre nosotros el poder nunca hubiera nacido la libertad”[1].

La opinión pública siempre ha estado influenciada por el periodismo, por ejemplo, cuando surge el periodismo participativo. A título personal no estoy muy de acuerdo con que a cualquier persona que pueda generar contenidos en portales web o pueda compartir información de su comunidad se le llame periodista, pero al fin y al cabo, como dice Pierre Lévy, todos  somos prosumidores, en algún momento somos consumidores y a la vez productores.

No obstante, casos como el del portal OhMyNews, que practica el periodismo participativo y es uno de los portales de información en Corea del Sur más influyente representa solo una parte del influjo que el periodismo ejerce sobre la opinión. Es una muestra de que el hombre necesita expresarse, necesita ser escuchado, necesita debatir sobre lo que pasa en su entorno.

Los teóricos Lazarsfeld y Katz, exponentes del abordaje empírico-analítico en los estudios de la comunicación, presentaron “el modelo de dos pasos”, el cual proponía que la información que los medios de comunicación transmitían no llegaba directamente a los individuos, sino que con anterioridad, llegaba a los líderes de opinión de cada región, bien sea cosmopolita o un líder local. Los medios de comunicación siempre han traído a los debates de opinión pública ideas específicas con perspectivas específicas.

Por su parte, el primer capítulo del texto Nosotros, el medio de los autores Shayne Bowman y Chris Willis se discute cómo la llegada de las tecnologías y los medios digitales a la labor periodística, la han puesto en incertidumbre puesto que narrar la cotidianidad en las plataformas transmediales se convierte en algo fácil y rápido, además, que no es necesario haber estudiado periodismo para hacerlo.

Uno de los ejemplos más impactantes en este momento en el mundo de los blogs y las plataformas transmediales, es el caso del bloguero chino Han Han, quien ha revelado videos sexuales en los cuales se ha visto involucrada a la burocracia de su país, lo cual ha generado polémica desde cualquier punto de vista, sobre todo desde el cuestionamiento que Vargas Llosa presenta sobre los límites de una esfera pública versus la esfera privada.

La problemática que ahora debe ocupar al periodismo es que ha sido cómplice de la sociedad del espectáculo, dejándose seducir por la diversión como fin, como lo presenta Vargas Llosa en su obra. Solo mediante el entretenimiento y las historias light, el individuo logra olvidarse a sí mismo por un momento, dejándose inducir por la lógica del mercado.

Futuros periodistas, que hoy se encuentran en formación tenemos el reto de expandir el alcance de su profesión al análisis crítico, la interpretación de los hechos y la generación de opinión, más allá de construir perfiles de “artistas” o presentación de programas de entretenimiento. Tampoco es necesario mostrar de una manera tan apocalíptica al entretenimiento como lo muestra Vargas Llosa en su libro, pero sí debemos replantear las formas de ejercer el periodismo, si su único fundamento es el entretenimiento. ¿O acaso no hemos visto suficientes realities shows?




[1] VARGAS LLOSA, Mario. “La civilización del espectáculo”. Capítulo III: Prohibido Prohibir. P. 89. Editorial Alfaguara. Colombia. 2012.

sábado, 16 de febrero de 2013

Deconstrucción de un cuento

Está bien que soñemos, que creamos en el amor, que busquemos esa persona especial que pueda leernos como somos, pero también debemos ponerle a nuestras relaciones toques de realismo y dejar de lado los cuentos de hadas. Sobre todo los finales felices. Tanta sonrisa va y sonrisa viene a veces no es más que la máscara de otros sentimientos encontrados. No es que los felices no tengan derecho a estarlo, pero cuando se es realmente feliz no hace falta alardear para que se note. Ya saben, eso de la naturalidad.

Debemos entonces comenzar la deconstrucción de mundos paralelos y fantasías de los cuentos. En primer lugar, debemos acabar con palabras como "siempre" o "nunca". Espacios temporales tan inabarcables que terminamos por interrumpir y que el ritmo inherente de la vida siempre los deja a un lado. Estancias temporales que desgastan tu vida en un futuro, olvidando que su base está en el presente.

Que cansancio leer frases como "el príncipe azul es azul hasta su primera lavada" (esta y todas sus variaciones). ¿Acaso cada persona no tiene derecho a vivir su propia experiencia? ¿Por qué azul? ¿Porque lo dice un cuento? ¿Se han preguntado de qué color buscan los hombres a su princesa? O mejor aún, ¿buscan una princesa? Ya lo leerán con el libro "Los hombres las prefieren cabronas", un título que nada tiene que ver con una de las profesiones más viejas del mundo, sino con un prototipo de mujeres guerreras, fuertes, plantadas, con carácter.

Lo lindo de los cuentos es que nos permiten soñar. Lo lindo de la realidad es que nos permite ser.

En un artículo anterior, ya había hablado sobre sapos y princesas, esta vez hablo sobre la deconstrucción de un cuento que termina por convertirse en nuestra representación social.

Se vale soñar, no solo en los almacenes de Gef, pero también se vale construir nuestro mundo. Construir nuestras relaciones por fuera de un siempre eterno que nos consume en la esencia y concentrarnos en lo importante de compartir con el otro, disfrutar el ahora, día a día.

¿Qué amas? ¿Qué sueñas? ¿Entre qué te debates?


viernes, 15 de febrero de 2013

Fronteras invisibles aquí y allá


En esta era de representaciones e individualismo, cada vez nos salen más enfermedades, cada vez somos más víctimas de la red, de la modernidad, de los apuros, de un sin fin de cosas que en realidad nunca alcanzamos a entender muy bien y no nos importa entender, a menos que estudiemos sociología o psicología en su defecto. Y no, no voy a decir comunicación social, porque me cansé de que estemos en todos lados haciendo de todo sin un perfil respetable. Debemos empezar a definirnos, pero en fin ese no es el tema que hoy me indigna.

Las fronteras invisibles son parte del resultado de construir la sociedad mediante el lenguaje. “Aquí”, “allá”, “centro”, “periferia”, “tercer mundo”, “primer mundo”. Estamos siendo víctimas de nuestro discurso.
Eso sin poner el ejemplo de las comunas más violentas de mi ciudad, en donde también se encuentra estas fronteras invisibles que definen tu vida entre un bando y otro, una bala y otra, una ideología y otra.
O qué tal hablar de una frontera entre Loreto y la Loma del Indio, dos barrios con estratos totalmente diferentes.

El problema no es sólo usar un término como “somos del tercer mundo”. Qué dirán… “es solo una expresión May”, “no es gran cosa”. Pero se nos olvida que NUNCA es sólo una expresión. Porque ese discurso, ese lenguaje, comienza a construir nuestro mundo, es más, nos define y se convierte en nuestra realidad social. Por eso ahora nos declaramos como un país tercermundista, subdesarrollado.

Nuestro reto, sí, el de usted señor lector que le regala a estas letras tres minutos de su agitada vida, es salir de esa zona de confort y no conformarse con un discurso impuesto. Debemos construir nuestro propio discurso, romper las barreras invisibles aunque estén aquí y allá.

Step number 1: Educate Yourself.
Step number 2: Define Yourself. 

@mayteck

miércoles, 6 de febrero de 2013

Come back to home

I know, english. This is not normal, this is only an special post, a gift for a friend. Okey, not whatever friend, an special one.
And as i always say, we have to be realistic. My english it's not so good for use it in a post, in my blog, so i apologize if maybe i made mistakes.

About come back home... I only have one word: complicated.
I was one the of the girls who didnt understand why people who travel were not so happy for comming back. Come back to your home, your bed, your family, your way.
But when you go out from your place, out from your comfort bubble your world change. Well, maybe it is not your world, maybe it is just your point of view.

Even get up from the bed, open the refrigerator is different, the problem is nobody change, nobody except you. People don't understand why you are so weird, why you are so quiet, why you enjoy more being alone.

One of my favorite writers wrote an article called: "Lugares perfectos, estancias cortas" (Perfect places, short stay). Such a kind of perfect tittle for stories when you travel. But maybe that is the point, you don't stay for a long time. Good things are not durable.

But what happen when you let your heart in that "perfect place". You arrive to your home, is "your place". Supposedly, it is your place in the world, but what happen when your heart is asking you about that "place".

Where is your place? Have you ever fought between your heart and your brain? Have you ever fought between what you should do and what you want to do? Sometimes, it is more than a dream, more than a homework, sometimes it's just the connection with that place. A connection with its own way of life, its own rhythm.

Come back to home it is more than take an airplane. Come back home, it is take all the experiences, loves, hates, tastes, friendships and keep them into your heart.

Here or there... Wherever wind blows.



jueves, 29 de noviembre de 2012

Mi felicidad y yo rumbo al desierto

No es que seamos 2 cosas aparte. Somos una misma. Solo que a veces ella me lleva de la mano, porque va corriendo y como siempre yo apenas puedo alcanzarla. Bueno, para eso vivimos: para ser felices. O por lo menos eso es lo wue me han enseñado en mi casa, mom and grandma'.

En este momento me quedan 10 horas de viaje en un bus un tanto incómodo. Tengo un señor al lado que debe operarse los cornetes o por lo menos comprar esas banditas de "Respira mejor". a mi derecha está Jenny. Ella es como yo. Es de Nueva Zelanda, tiene 19 años y vienecon su corazón cargado de emociones. Yo la conocí en el aeropuerto.
Ahora viajamos junto a otros chicos hacia el oasis que queda en el desierto Siwa.

Está Nestor que es de Grecia, Juliana de Bogotá, Valentina de Costa Rica, otra chica de nombre impronunciable (créanme, es más impronunciable que el mío) de Polonia. Estamos en este oscuro autobus con otros cuantos egipcios.

Jenny y yo estamos en el asiento trasero por compramos nuestros tiquetes después. Así que algunos egipcios nos miran y nos dicen cosas como "Welcome to Egypt". Ellos comieron pan, mientras nosotras comimos unas hamburguesas malucas que compramos antes de salir de viaje. Vaya que extraño el sabor de las salsas de mi país.

Ayer en la noche no podía dormir. Un amigo vía Whatsapp me preguntó si él me estaba trasnochando y yo le dije:"no, solo somos mi felicidad y yo".

Hekma, mi host,la señora que me recibe,cuida y alimenta en el orfanato me llevó a un mercado popular, junto a Zeinab, la otra chica que trabaja en el orfanato. Jamás olvidaré el olor de aquel mercado lleno de frutas, que por un momento me transportó a mi país. Por que sí, yo si disfruto de los colores de mi montaña y me gusta cuando voy a los pueblos oler la yuca recién cosechada, el pimentón, el perejil, la manzana verde que llevo a la universidad en papel aluminio que muchos han visto.

Caminamos, caminamos, caminamos. Me invitaron a probar "Hot", una bebida caliente, con garbanzos. Ellas 2 la pidieron picante, yo solo con menta. No me gustó. Demasiado salado para mi gusto, era como poner sal directamente en tu boca. Ellos lo usan para las frías noches egipcias. El señor dueño del carrito ambulante me presentó su familia, aunque no entendí mucho, me dijo que debía tomarme una foto con su familia, imprimirla y luego volver a llevarla para pegarla a su carrito. Además me dio a probar unos granos que se llaman "termes", amarillos como los garbanzos pero dulces. Fue realmente especial.

Caminamos más hasta llegar a unas busetas. Ya saben, Cairo es una locura, aquí manejan como locos, no hay carro que esté sin chocar, para ellos chocar es tan normal como comer. No respetan las señales de tránsito, no hay límites de velocidad, hay como 4 semáforos en todo Cairo, no hay zebras o "PARE". Prácticamente necesitan un Mocus aquí urgente.
Subimos a una y todos los hombres empezaron a mirar mi cabello. Recordé a las niñas del orfanato preguntándome por qué mi cabello es blanco y negro, por qué May, por qué. Allí, unos señores sentados al lado de los puestos de venta me pidieron tomarles una foto. Su foto obtuvieron.

Llegamos al mercado, algo similar a "El Hueco" en Medellín. Fue lo más divertido que he hecho.
Caminé con Hekma y Zeinab, compré un regalo para mi hermosa y especial abuela, luego comimos Koshary, un plato especial de aquí con lentejas, espagueti, fideos, arroz y otras cosas, realmente delicioso. Luego me medí un vestido típico, negro, hermoso y fuí felíz.
Luego Hekma em enseñó a cubrirme el cabello, como lo hacen aquí normalmente. Fue lo más emocionante de mi vida. Nunca podré explicarles esa sensación. Algunos pensarán que estoy loca, yo pienso que fui musulmana por una vez en la vida.

Caminamos y compramos un regalo de bodas para una amiga de Hekma. Casarse en Gipto es la manera más legítima para irse de la casa, sobre todo si eres mujer. Zeinab, por ejemplo, se casó y está enamorada de su primo. Para unos es una locura, para ella en su sociedad está casada a sus 23 años.

Luego de dar vueltas, regresé y compré el vestido. Era mi única oportunidad.

Hekma compró una pashmina para mi mamá que yo elegí. Y así concluyó cuando la felicidad se produjo en mí y sonreí hasta tener dolor en los cachetes. Veremos que me traera el desierto. Solo espero que no tenga que ver con serpientes porque realmente dan miedo.